Pasos básicos para combatir el acoso telefónico de empresas de recobro y bancos


 

En los últimos años el acoso telefónico de empresas de recobros y entidades bancarias a clientes que debitan deudas de todo tipo (desde intereses cargados en cuentas, hasta miles de euros por impagos de préstamos e hipotecas) se ha intensificado a niveles alarmantes.

La inmensa cantidad de deudas originadas después del boom de la construcción y la crisis consiguiente, han creado unas listas de morosidad sin precedentes, que las entidades bancarias y de préstamos son incapaces de gestionar.

Esta incapacidad ha provocado que acudan a empresas subcontratadas que realicen estas operaciones de recobro, y las primas provocan que se utilice el teléfono como una herramienta inmediata y de rápido método de contacto con los deudores, que de manera sincrónica son testigos de los esfuerzos de estas empresas de recobro para recuperar esas deudas y quedarse con su parte del pastel.

Llegados a puntos que parece imposible el cobro, las entidades de crédito y bancarias optan por vender estas deudas a fondos buitre, es decir, a empresas, capitales o entidades especializadas en gestionar estas deudas a precios mínimos. A cambio de deshacerse de la deuda, la entidad bancaria o de crédito recibe una pequeña parte de ésta, mientras la empresa que se hace con esta deuda, la reclama por completo más intereses. Ahí está el negocio: compro una deuda de 10.000 € por 1.000 € y me pongo manos a la obra a reclamar esos 10.000 € más otros 3.000 € en intereses de demora, comisiones de reclamación… Luego vendrán las negociaciones por las que finalmente se abonará la deuda por 5.000 o 7.000 € (el deudor creerá que ha hecho un buen trato) y la empresa se frotará las manos con el buen negocio conseguido: invierte 1.000 € y consigue cinco, seis o siete veces esa inversión.

Cuando la deuda se vuelve imposible de recuperar, les queda reducirla a niveles que el deudor se vea tentado a pagarla y olvidarse de ella. Siempre se gana (por parte de la banca).

No entraremos a cuestionar los motivos de los impagos de deudas, sabemos que hay infinidad de razones, la inmensa mayoría debidas a necesidades y problemas económicos, otras por sentirse estafado, engañado, y otras por no querer abonar lo que se considera abusivo. También hay quien opta por no pagar por la cara.

En este artículo, queremos presentar una simple guía de los pasos recomendados para combatir el acoso telefónico, que se pueda estar sufriendo por parte de agencias de recobro o por parte de los departamentos de recuperación de deudas de entidades de crédito o bancarias. Las llamadas se vuelven algo cotidiano, llegando a recibir decenas de llamadas diarias a diferentes números (fijos y móviles, a casa y al trabajo, a vecinos y familiares…).

Los pasos que recomendamos seguir para deshacerse de este acoso telefónico son los siguientes:

Las primeras llamadas recibidas debemos atenderlas y dejar claro que no deseamos que nos vuelvan a llamar y que toda comunicación la queremos por escrito. También es importante conocer exactamente quién es nuestro interlocutor y de parte de qué empresa o entidad llama.

Utilizar páginas webs como Números Tóxicos para saber quién nos llama.

Recopilar el máximo posible de números de teléfono que nos llaman y hacernos una lista negra.

En casos de acoso intenso bajar aplicaciones al móvil para bloquear llamadas (aplicaciones para bloquear llamadas en el móvil) y contratar servicios en nuestra línea fija para bloquear llamadas anónimas o números específicos.

Comunicar a las agencias de recobro y entidades que nos llaman, mediante burofax, que ejercitamos nuestros derechos entorno la Ley Orgánica de Protección de Datos y queremos que eliminen nuestros teléfonos de sus bases de datos (no les hemos dado nuestro consentimiento en muchos casos para utilizarlo).

Realizar denuncia a la Agencia Española de Protección de Datos si siguen llamándonos después de enviar el burofax, sin obtener respuesta motivada.

Realizar una relación completa de llamadas recibidas mediante nuestra empresa de telefonía, o bien acudir a un notario y certificar el acoso recibido mediante un acta de todas las llamadas recibidas por franja horaria. Sería interesante que si han llamado a familiares, amigos, trabajo, vecinos… se puedan aportar declaración testifical, o bien adjuntar una relación de llamadas.

Presentar denuncia por acoso continuado mediante el acta notarial en la policía o juzgado de guardia.

Algunos de estos pasos pueden parecer supérfluos o complicados, pero en mayor o menor medida son las únicas herramientas de las que disponemos para combatir esta lacra, que dentro de la distancia y anonimato de las acciones que favorece el teléfono, pueden llegar a provocar un considerable sufrimiento y malestar. El acoso telefónico no es moco de pavo, debemos estar alertas y actuar para evitar que vaya a más.

Por otro lado, podemos abrir otro frente entorno la deuda, y realizar denunciar ante el Banco de España, pero eso ya lo dejamos para otro día.


Webmaster Números Tóxicos


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